miércoles, 14 de febrero de 2018




"ESCRITORAS ANDALUZAS" que hay que recordar.
Cada 28 de febrero resurge un mapa de «Escritores andaluces» en el que las autoras —3 mujeres, frente a 28 hombres— apenas existen. Hoy me lo he encontrado de nuevo en las redes sociales, compartido con orgullo. Merece la pena tenerlo, claro, porque en él figuran Machado, o Lorca, o Juan Ramón. Pero a mí me resulta incompleto.
A mí me resulta incompleto porque echo de menos a Leonor López de Córdoba, pionera de la literatura autobiográfica, ¡en los siglos XIV y XV!
A las poetas de Al-Ándalus: decenas de autoras nacidas en Sevilla, en Córdoba, en Granada o en Almería. Entre ellas —por supuesto— Wallada, que hizo de Gertrude Stein un milenio antes.
Cristobalina Fernández de Alarcón, poeta del Siglo de Oro, que se ganó las críticas de Quevedo o de Góngora —todo un elogio— por su éxito en los certámenes literarios. A Ana Caro de Mallén, dramaturga de la misma época, que logró en su género una fama similar.
María Isidra de Guzmán, la primera mujer que formó parte de la Real Academia Española, pronunciando su discurso de ingreso en 1784, casi dos siglos antes que Carmen Conde.
María Rosa de Gálvez, dramaturga ilustrada a la que conocemos gracias al esfuerzo de Aurora Luque, cuya obra estuvo a la altura de la de Moratín, y que habló sobre la libertad y la independencia de las mujeres en las primeras décadas del XIX.
Patrocinio de Biedma y la Moneda, periodista, una de las pioneras del feminismo en España, que fundaba y dirigía revistas en el siglo XIX, y traducía a sus coetáneos catalanes.
Aurora Fuster Gallardo, llamada por la crítica de su tiempo a ser la primera gran dramaturga del siglo XX, asesinada por su marido a los 23 años.
Carmen de Burgos, escritora, periodista que habló sobre el voto femenino o el divorcio a principios del siglo XX, la primera mujer española que fue cronista de guerra: se marchó a la de Marruecos, en 1909, para contarla.
María Luisa Muñoz de Buendía, escritora, articulista y —junto a su marido, Rogelio Buendía, cuyo nombre sí perdura— una de las primeras traductoras de Fernando Pessoa a nuestro idioma: publicó las versiones al castellano de algunos de sus poemas en inglés.
María Campo-Alange, una figura fascinante que se adelantó a Simone de Beauvoir: publicó “La secreta guerra de los sexos” en la Revista de Occidente y en 1948, un año antes que “El segundo sexo”, partiendo de una tesis muy similar.

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